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Miércoles 18/05/2022  

La Pasión no acaba

Gracias a Dios

Tiene una inclinación innata a hacer el bien, naturalmente. Nunca hace daño porque no sabe hacerlo. Ama la sonrisa y detesta las lágrimas, no entiende la vida..

Publicado: 27/01/2022 ·
10:05
· Actualizado: 27/01/2022 · 10:05
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  • Víctor García-Rayo con Luis Rizo.
Autor

Víctor García-Rayo

El periodista Víctor García-Rayo es el presentador y director del programa La Pasión de 7TV Andalucía

La Pasión no acaba

Dedicado al alma de

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Tiene una inclinación innata a hacer el bien, naturalmente. Nunca hace daño porque no sabe hacerlo. Ama la sonrisa y detesta las lágrimas, no entiende la vida sin óleo y es feliz en su estudio, manchado por fuera y refrescado por dentro con litros fríos de Coca Cola Zero con nieve, que no es lo mismo que hielo. Pinta porque si no pinta se muere, es constante, luchador, artesano talentoso y hombre de bien. No tiene áurea porque a él lo rodean los pinceles y las trementinas, los lápices, el barniz, las tablas y los lienzos, los marcos y los encuadres, los colores, las paletas, los sueños y una biblioteca de pintura con libros manchados de tanto quererlos.

Su vida es la pintura. Nació para pintar y morirá pintando. Habla de ella como se habla de la mujer amada y la mira de la misma forma, como si el mundo se acabara en ese momento y a él no le importara. Tiene el alma azul del color del Arenal y ha inventado una manera de plasmar el techo natural de Sevilla que tiene que ver con los azules, el carmín violáceo y las pizquitas de blanco. El cielo de Sevilla -en los cuadros. lo inventó él-. Verlo hacer nubes con los dedos es como beber un trago del néctar de los dioses. Luis tiene diez pinceles en las manos... con forma de dedos.

Le preocupas más tú que su propio destino, piensa más en mí que en sí mismo y tiene de nacimiento la fascinante costumbre de interesarse más por tus males que por los suyos. Más allá del Baratillo -punto y aparte- se emociona con la pintura, con su profesión y su pasión, con el arte y sus múltiples formas, con las pinceladas, con el tratamiento del color, las profundidades, los planos, las perspectivas, los colores y sus mezclas, la vida, el alma de los cuadros. Su devoción es el arte de la pintura y está dispuesto a dar su sangre y perderla por ella.

Tiene una hermosa página en youtube que yo consulto a diario -enganchado- como quien necesita el café bebido del amanecer que parece poner en marcha todos los mecanismos del cuerpo y del alma. Porque una buena taza de café no cambia el mundo, pero es un gran comienzo. Luis lo hace con refresco y pintura, echa a caminar cada día con música de fondo y pintura de forma, con la mano afinada y el corazón en un puño. En cada pincelada, en cada trazo, en cada carga de pintura en sus pinceles, viaja un trozo de sí. Yo sé que se deja la piel y los huesos en cada obra. No lo sé de oídas. Lo he vivido y lo vivo.

Hoy he vuelto a sentir que el mundo es mejor porque existen artistas como Luis Rizo, personas como él, capaces, con tanto talento que no saben que lo tienen o no le dan importancia. Genios naturales que nos hacen la vida más placentera, más hermosa, más cierta. Y por eso le doy las gracias a Dios.

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