Andalucía esquiva las peores previsiones económicas para otoño

Publicado: 19/07/2022
Los expertos rebajan la tasa de crecimiento por la guerra de Ucrania y la inflación, pero señalan que el turismo amortiguará efectos y se creará empleo
Desde mediados de junio, la prensa especializada advierte de negros nubarrones que acechan a la economía global y que podrían descargar rayos y centellas a partir del próximo otoño. Pero Luis Ángel Hierro, catedrático de Economía Pública de la Universidad de Sevilla (US), muestra cautela. Hay incertidumbre, pero “parte de estas noticias económicas se amplifican por el sistema financiero y tienen un efecto inmediato en los mercados aunque ni tan siquiera se hayan producido”, explica para restar una pizca al alarmismo imperante, si bien reconoce que el contexto económico internacional puede provocar serios quebraderos de cabeza.

“Alemania se enfrenta a la falta de suministro de gas, que se ha convertido en un arma de guerra en Ucrania”, apunta en primer lugar. “No creo que la Unión Europea (UE) mantenga el embargo a Rusia porque el precio del combustible alcanzaría cotas disparatadas”, añade, lo que haría mucho daño a las economías de su entorno, aunque España no dependa en la misma proporción del gas. Por otro lado, indica que resultará clave que el Banco Central Europeo suba los tipos de interés, que frenarían el consumo y, por tanto, la recuperación, o no.

En cualquier caso, afirma Javier Blasco, director de Adecco Group Institute, “no vamos a entrar en una situación preocupante de recesión”, en referencia a nuestro país, pero, sobre todo a Andalucía, que, en su opinión, está en buena situación ante la próxima crisis.

No en vano, Analistas Económicos de Andalucía, sociedad de estudios del Grupo Unicaja Banco, prevé una tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para la región del 4,2% este año, aunque habría que “revisar la cifra a la baja si persisten las tensiones inflacionistas”.

En un análisis más detallado sobre la coyuntura para INFORMACIÓN, señala que “los sectores industriales, cuyos procesos productivos presentan un mayor grado de dependencia de bienes y materias primas importadas se enfrentarán a un escenario más adverso en los próximos meses”.

Pero destaca, por el contrario, la “evolución excelente de la temporada turística, al igual que las previsiones para lo que resta de la temporada veraniega”. “Sin duda, revertirá en los meses venideros en una mejor posición del sector andaluz para encarar la segunda mitad del año en un escenario previsiblemente menos favorable”, agrega.

Con todo, Analistas Económicos de Andalucía tiene claro que se creará empleo en el conjunto de 2022, aunque el ritmo en la segunda mitad del año puede ir ralentizándose, y solo las tensiones provocadas por la escalada del IPC podrían obligar a revisar las predicciones a la baja.

Al respecto, la sociedad de estudios del Grupo Unicaja Banco es partidaria del “establecimiento de un pacto de rentas a fin de evitar espirales  inflacionistas por la retroalimentación de costes y precios”. “Los sueldos van a tener que subir sí o sí, no al mismo ritmo que la inflación, pero habrá que rascarse el bolsillo”, tercia Javier Blasco, quien apela al diálogo social y anima a la Junta de Andalucía a “implicarse” en este sentido.

No solo eso, también reclama a la Administración autonómica el máximo aprovechamiento de los fondos europeos de recuperación para la transformación del modelo productivo y llevar a cabo unas políticas agresivas para la atracción de empresas y talento.

“Andalucía tiene ante sí un reto brutal para salir muy reforzada de esta situación gracias al mayor peso turístico y los hubs tecnológicos que funcionan bien”, añade. Y aconseja, finalmente, llevar a cabo una nueva rebaja de impuestos con el objetivo de atraer más inversión.

En este punto, Luis Ángel Hierro muestra sus discrepancias. “No tiene recorrido”, afirma. Y sostiene que, en el caso de los impuestos indirectos, se ha comprobado que no es eficaz. “Las empresas absorben como beneficios las bajadas. Depende de la elasticidad de la oferta y la demanda: si tienes una demanda muy rígida como la demanda de combustible, si rebajas el gravamen, las petroleras suben los precios”, asegura.

Asimismo, confía en que la inflación no mantenga la tendencia al alza. Las previsiones sitúan el IPC en torno al 3,5% el próximo año. “Si termina la guerra, habrá una importante caída de precios; la pérdida de poder adquisitivo va a ser temporal”, augura. De todos modos, Andalucía no sufrirá especialmente la presión: ni van a hundirse los precios agrarios ni se va a caer el turismo.

 

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