Se caerán del guindo

Publicado: 22/09/2022
Autor

Salvo Tierra

Salvo Tierra es profesor de la UMA donde imparte materias referidas al Medio Ambiente y la Ordenación Territorial

Escrito en el metro

Observaciones de la vida cotidiana en el metro, con la Naturaleza como referencia y su traslación a política, sociedad y economía

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El guindo es un árbol de ramas frágiles y quebradizas, en el que la agonía de recolectar sus jugosos frutos puede llevar a graves consecuencias
El callejero de Málaga contiene algunas paradojas botánicas muy llamativas. Es el caso del Polígono de los Guindos, un mar de uralitas flanqueado por una amplia y desértica Avenida y un Carril con tan botánicos nombres, en los que no existerastro de ningún guindo.Difícilmente en ellas el viandante podrá encontrar refugio climáticomás allá de la sombra de uno de los siete plátanos de paseo centenarios que quedan como reliquias de lo que debieron ser estas veredas. Al experto yunquerano Diego de la Torre, conocedor de cerezos y guindos, le pregunto si allí pudo haber alguna vez guindos. Desde su experiencia me cuenta que lo más posible es que se refiera a la presencia antaño de almeces, a los que en Málaga se les solía llamar guindos por esas almencinas que recuerdan a las dulces guindas. Además, tiene cierta lógica, ya que esas vías,como recuerdan aquellas tremendas riadas del final del siglo pasado, se comportaban como afluentes del delta del Guadalhorce, y el almez es uno de esos árboles que poblaron las riberas de nuestros ríos hasta que la caña brava y el ser humano los liquidaron.

En la actualidad esa zona empieza a enjambrarse de edificios cada vez más altos en los que abundan las fachadas negras, última tendencia arquitectónica que hace dudar de si esta disciplina es realmente un arte visual. Parecen obviar el bioclimatismo necesario en atención a la evolución de nuestro clima, olvidando que ya tuvimos un edificio negro que acabó siendo un enfermo cuya temperatura interna hacía imposible llevar a cabo cualquier actividad laboral y la terapia suponía un consumo energético desorbitado. Entre la colmena creciente, que nos ofrece la teledetección, prosperan hacia el cielo varias ciclópeas torres, que muchos reverencian al interpretarlas como símbolos de la ciudad cosmopolita, como la nueva ciudad de los prodigios, cuando más bien en ausencia de una planificación sostenible se construye una metrópolis que parece aquejarse de síndrome de Diógenes.

El guindo es un árbol de ramas frágiles y quebradizas, en el que la agonía de recolectar sus jugosos frutos puede llevar a graves consecuencias, de ahí lo de caerse de un guindo como advertencia de lo que puede sobrevenir cuando la ambición puede a la razón. Parece que algunos están empeñados en encaramarse a un guindo urbanístico, cuya caída afectará a todos a excepción de los palmeros que ya se habrán situado ahora encima de sus palmas. Quéquedará al próximogestor cuando el recurso suelo se haya agotado y escaseen los otros recursos, como el agua o la energía. Desde luego que no cuente con poner la guinda a ningunatarta, ni siquiera una almencina.

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